Rest One of these days Simple Twist of Fate I'm not tere Suffocate Rotting Suffocate? Dearly beloved Hold On Wake me up when September ends Good Riddance (Ridding of you) Cigarettes and Valentines
Prólogo
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sábado, septiembre 01, 2012

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 25: I forgot to shower... again.



-¿Por qué tardaste tanto?
Acababa de llegar a la casa y, obviamente, Adrienne estaba bastante molesta por su demora, por lo que lo interrogaba de brazos cruzados en el vestíbulo.
-La profesora de Joey quiere hablar con nosotros en la tarde –fue todo lo que dijo, entrando, un tanto molesto; la verdad era que había pasado por fuera del edificio de Amelia y se había quedado ahí más de la cuenta, pensativo, esperando sentir algún indicio de la presencia de la joven. Obviamente, no sintió nada, ya que no estaba ahí, por lo que se fue, en un estado mental peor que cuando había llegado.
Adrienne lo miró confusa.
-¿Qué hizo Joey ahora? –inquirió.
Billie negó.
-Nada malo. La profesora sospecha que es superdotado, nada fuera de lo usual –espetó, irónicamente, sin controlar el volumen de su voz, al ver que su ex esposa quería más información, avanzando al interior de la casa.
Adrienne lo sujetó del brazo, impidiendo su avance.
-No tengo idea qué problemas tienes, pero eso no te da permiso para decirme así las cosas –lo regañó-. Así que te vas a calmar o te vas y llamamos al abogado otro día, porque no quiero lidiar contigo así.
Billie se limitó a asentir, sin voltearse, a la vez que Addie lo soltaba, lentamente.
-Lo siento –farfulló él, cruzado de brazos, arrepentido de haber reaccionado mal, mas sin lograr que su molestia desapareciera-. No estoy en mis días.
-Me di cuenta… La última vez que andabas así de volátil era cuando estabas a punto de entrar a un embarazo psicológico cuando esperaba Jakob –musitó, mirándolo severamente, mas con preocupación-. ¿Problemas con tu noviecita?
Billie apretó los puños.
-No es mi novia –susurró.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 24: There, I said it!



La creación del nuevo yo había sido lo más simple que había hecho desde mi llegada a La Ciudad. Con ayuda de Tim había acabado por teñirme el cabello completamente negro, además de peinármelo de una forma totalmente diferente. Sumarle a eso un poco de delineador en mis ojos y ropas que parecían provenir del mismo infierno (o de la tumba de Sid Vicious, difícil saberlo), y podíamos decir que habíamos creado a una persona nueva y totalmente diferente. Y así era. Por algún motivo, ya no me sentía atado por mis miedos y vergüenzas… Al contrario: Me sentía más libre que nunca.
Luego vino algo un tanto más complicado: Adueñarme de una callejuela y ganarme un montón de discípulos. Terminé asociándome con un traficante más, y al final no eran pocos los que se juntaban en “mi” callejuela a drogarse y demás. No éramos amigos, mas compartíamos nuestros puntos de vista y nuestros problemas. Sólo me faltaba hacer una cosa: Hablar con Ella de una vez por todas.

-Billie, ¿qué te pasa? –le preguntaba Mike, por enésima vez, tras leer la nada que había avanzado. El guitarrista no le contestó- ¡Billie!
El nombrado lo ignoró. Estaba demasiado concentrado en el dolor que sentía en algún punto de su estómago. Sabía que era ajeno, y lo tenía preocupado; le dolía desde el día anterior y, realmente, era molesto.
Una punzada, más fuerte que las demás, le hizo sujetarse el punto exacto del dolor, causando que Mike lo mirara más extrañado.
-¿Qué te duele? –le preguntó, acercándose, cuidando que John no anduviera cerca de esa parte del estudio.
Negó.
-No sé, ¿el colón? –murmuró, sujetándose la parte inferior de su estómago- Me tiene preocupado…
Mike suspiró.
-Está en Washington, no en África, cálmate –susurró, intentando tranquilizarlo-. Ya va a volver, es más que seguro que no le pasará nada.
Billie negó.
-Ese es el problema: No lo sé. Me estresa no… No sentirla –murmuró.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 23: Thank you.



-¿Billie? –susurró la adolescente.
Habían pasado varios minutos y Billie seguía apoyado su pecho. Ya no lloraba, mas no quería separarse. Bastaba con estar en esa posición para sentirse completo nuevamente.
-¿Sí? –susurró él, disfrutando el cómo la punta de los dedos de Amelia rozaban su nuca al acariciarle el cabello.
-Lo siento, pero me tengo que ir –murmuró, aún sin separarse-. Voy a perder el vuelo si me quedo más tiempo.
-De acuerdo –musitó él, separándose de ella lentamente-. Hasta que vuelvas entonces.
-Sí...
Los ojos de la joven se vieron inmediatamente atraídos por los verdes del hombre. Él lo notó, por lo que aprovechó de tomarle la mano y acariciársela suavemente, para luego llevarla a sus labios y besársela. Amy se sonrosó.
-Gracias –susurró él, separándose, poniéndose de pie, mientras que ella lo imitaba.
-De nada, siempre estás ahí para mí, consolándo...
-No te agradecía eso –la interrumpió él, mirándola a los ojos.
Recién ahí ella se percató de lo cerca que estaban. Con una mano temblorosa, Billie comenzó a acariciarle la mejilla con su pulgar.
-¿Qué me agradeces entonces? –preguntó ella, en un tono bajo de voz, intentando controlar todas las emociones que desataba la vibración entre sus pieles.
Billie acercó su rostro al de ella, aún con su mano en la mejilla de la joven.
-Esto –susurró.
Y sin contenerse más, acortó la distancia.
El encuentro de sus labios no hizo otra cosa que desatar una fuerte vibración, la cual causó un notorio estremecimiento en ambos. Mas no les importó. Ya superada la sorpresa, aquel beso era mucho más de lo que habían esperado, por lo que Billie no dudó en aumentar la intensidad, rodeando la cintura de Amy, quien le rodeó el cuello, con los brazos.
Recién ahí se percataron de que sentían exactamente todo lo que el otro sentía. Las palabras sobraban, pero tanto Amy como Billie “oían” todos y cada uno de los pensamientos que al otro se le cruzaban por la cabeza. Pero, al estar tan conectados, no eran capaces de distinguir si eran pensamientos propios o del otro.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 22: Breakfast time!



-¿Me cuentas ahora? –inquiría el niño, impacientemente.
-Creí que querías aprender guitarra –masculló Billie, molesto de que su hijo no pasara por alto su “trato”.
-Sí, pero quiero saber qué dijo mi profesora primero –se explicó el menor, sin ceder.
Billie suspiró.
Se encontraban en el mini estudio del departamento y, pese a haber hecho hasta lo imposible para mantener a Joey alejado del tema, su hijo no parecía ser capaz de dejarlo pasar.
-Tu profesora me dijo… -comenzó, sin saber muy bien cómo continuar. Realmente no tenía idea cómo abordarlo. Suspiró, pensativo, tras lo que soltó:- Tu profesora me dijo que podrías ser superdotado.
El silencio que se formó a continuación era tan tenso que casi lograba opacar la mirada de aturdimiento con la que Joey lo miraba. Era una mirada que demostraba tanto la sorpresa como el temor que sentía el niño ante la noticia.
-Yo… -murmuró Joey, sin saber qué decir.
-¿Por qué no me dijiste nada? –preguntó Billie, al darse cuenta de que su hijo no sería capaz de hablar.
El niño rió, irónicamente.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 21: Think in something else!



-Sueño de mierda –susurró, sobresaltada, abriendo los ojos.
Aturdida como estaba, se estiró hacia el velador, donde comprobó que era demasiado temprano para ella: Un cuarto para las nueve. Molesta consigo misma y con su subconsciente, se volteó en la cama, intentando apartar los restos del sueño de su mente, pese a saber que lo repetiría mentalmente una y otra vez.
¿Por qué no podía besarlo en la realidad? ¿Por qué era tan simple en los sueños?
¿Por qué no dejo de pensar en lo bien que se veía en bóxers? se preguntó a sí misma, poniéndose bocabajo en la cama, sonrosándose levemente. Nunca se había puesto a mirar a Billie de esa forma, no desde que lo conocía al menos.
Sacudió la cabeza, molesta consigo mismo. Sabía que no podía ser… No, que no debía ser, pero eso no era ningún impedimento para su mente.
Con tal que controles tus pensamientos cuando lo veas… se recordó a sí misma.
Tras varios minutos intentando pensar en algo que le permitiese dormir, llegó a la conclusión de que le sería imposible. Debido a ello, se salió de la cama, se estiró y se dirigió al baño. Hizo una mueca al percatarse de que la puerta estaba cerrada, indicando que su padre estaba ahí. Sin más, se dirigió a la cocina, donde puso el agua a hervir para hacerse un café.  Sonrió al notar que ya había loza sucia; no tendría que desayunar con su padre. Aún alegre por éste hecho, se sirvió un cuenco con cereales, aún a la espera de que el agua hirviera.
-¿Tan temprano por aquí? –la saludó Rafael, en español, sobresaltándola.
-Hola, papá –musitó ella, aún con la voz áspera, demostrando que no había despertado hace mucho-. Me desperté y no pude seguir durmiendo. ¿Tienes que ir a trabajar?
Su padre asintió, a la vez que sacaba su abrigo del colgador que había en el recibidor para ponérselo.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 20: Wait till we get home.



-Eh… Sí, claro –contestó Billie, extrañado.
Mierda pensó.
Si había algo que odiaba, eran las entrevistas con profesores. Le recordaban demasiado a los tiempos en los que se veía obligado a escuchar un sermón de algún maestro junto a su madre, intentando ignorar la punzada de culpa que sentía al ver la mirada de decepción que Ollie Armstrong le lanzaba de tanto en tanto. No obstante, no hizo ningún comentario, y entró a la escuela detrás de la profesora, seguido por Joey y Jake.
A los pocos minutos, llegaron a una oficina en la que los profesores se reunían con los apoderados. Afuera había un par de sillas, en las que los niños se sentaron a esperar a su padre, quien entró a la oficina.
-¿Puede decirme qué hizo mi hijo? –preguntó Billie, sentándose, sin reparar en lo brusco que había sido.
-Nada malo, no se preocupe –lo tranquilizó la señorita Evans-. Sólo necesito hacerle algunas preguntas respecto a él, señor Armstrong.
-Dígame Billie –pidió él, removiéndose nerviosamente. Necesitaba algo que lo relajara, y lo necesitaba ya.
Amy…
Apartó el pensamiento de la cabeza.
-De acuerdo –accedió la mujer, devolviéndolo a la realidad-. ¿Es Joseph un tanto curioso?
-Sí, bastante –respondió, con una pequeña sonrisa al recordar el “percance” de la historia de Jesus.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 19: I'd give anything.



El sonido del timbre lo despertó aquel frío viernes. Aturdido, revisó la hora en el celular. Suspiró: Ocho treinta.
Al menos ya fui a dejar a los niños.
Somnoliento, salió de la cama y se dirigió a la puerta principal del departamento, la cual abrió con los ojos prácticamente cerrados.
-Disculpe la demo... –comenzó, abriendo los ojos. Se sorprendió- ¿Amy?
La adolescente se sonrojó de inmediato. Billie la miró sin comprender.
-Nunca te había visto sólo en bóxers –susurró, cabizbaja. Él también se sonrojó-. Como sea, mejor me voy, creí que estarías más despier...
-No, quédate –la interrumpió él, tomándole la mano y arrastrándola al interior del departamento-. Me tomo un café y listo...
Ella sólo asintió mientras entraba, con una pequeña sonrisa.
-¿Cómo estás? –preguntó Amelia, aún sin soltarse de la mano del hombre.
-Bien, bien... Acabo de ir a dejar a los niños al colegio... –respondió. La miró a los ojos, también con una sonrisa en su rostro- ¿Tú?
-Bien, con insomnio. Salí a dar una vuelta y terminé por aquí –murmuró.
Silencio.
Sin saber muy bien lo que hacía, Billie se acercó más a ella, quedando una escasa distancia entre sus labios y los de ella.
-Billie...
-Sé que no debería –murmuró él, de inmediato-. Pero daría todo por un beso tuyo.
Con su mano libre, él comenzó a acariciarle la mejilla a la joven, quien se mordió el labio inferior, nerviosa.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 18: If I fell...



-¿Esto lo dejamos aquí o nos lo llevamos? –preguntaba Mike, con la cinta de la canción en sus manos, intentando distraer a Billie y a Amelia nuevamente.
Pese a que lo intentara, Billie no podía evitar acercarse a la chica. Saber que ella no se molestaba al tomarle la mano era algo que conseguía que se sintiera más atraído aún. Sacudió la cabeza, logrando despejarse.
-Llevémoslo, hagamos como que es nuestra “cinta oculta” –musitó el guitarrista, con una improvisada sonrisa y recibiendo la cinta que le tendía el bajista.
-En fin, ¿alguien quiere ir a comer algo? –inquirió Tré, percatándose de que tanto Amy como Billie empezaban a mirar la mano del otro de reojo- Estoy hambriento.
-Ok –accedieron los demás al unísono.
El trayecto en el ascensor se les hizo bastante corto con las bromas que lanzaban Mike y Tré cada dos segundos, consiguiendo distraer a los otros dos. El corto viaje en el auto de Mike (los otros dos se habían ido con él) fue un tanto más difícil para ellos, ya que Billie y Amy terminaron sentados juntos en el asiento trasero.
Yo en un extremo y tú en el otro pensó ella, al ver que iban a irse juntos.
De acuerdo pensó él, sentándose en el extremo que le tocaba, cuidando de poner su mano entre ambos, con la esperanza de que ella se acercara.
Llegaron a una cafetería a los pocos minutos. Estacionaron el auto junto a la acerca y bajaron del vehículo para entrar a la cafetería de una vez.
-¿Qué van a pedir? –preguntó la adolescente, mientras se adentraban en el local.
Tré se arrinconó de inmediato en la mesa. Mike se sentó frente a él. Sin otra opción, Billie se sentó al lado del bajista y la adolescente junto al baterista.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 17: I wanna kiss you.



Un mes había pasado… Y yo seguía esperando. Esperando a que algo cambiase, esperando a que, cuando nos encontráramos, fuera capaz de hablarle, de sacarle una sonrisa, de saludarla. Pero el problema era que yo, Jesus, era un maldito estúpido que no era capaz de hablar con una desconocida. De hecho, la única razón por la que tenía amigos ahora, era porque ellos me habían saludado… Eso y que estaba demasiado drogado como para importarme mi vergüenza…
Drogas…
No, la chica desconocida ya me había visto muy drogado una vez sin conocerme. Si iba a hablarle, estaría limpio… Al menos la primera vez, para que no pensara que era un estúpido drogadicto. Créanlo o no, lo tengo bajo control…
O eso es lo que me hago creer, si quiero ser un tanto más honesto.
-Jesus, deja de pensar en ella –masculló Tim, sacándome de mi ensimismamiento.
-No puedo hacerlo –susurré, enojado conmigo mismo-. No puedo. Soy demasiado tímido y tarado como para hablarle…
Y lo que más miedo me daba era que alguien más hablara con ella antes. O peor aún: Que alguien ya le hubiese hablado. Qué terrible sería verla un día caminando de la mano con alguien que no fuera yo.
Aunque…
Yo no podía hablar con ella.
Yo, Jesus no podía hablar con ella.
-¿Qué se te ocurrió ahora? –me preguntó mi amigo, cansinamente.
Suspiré.
-¿Cuánto te opondrás a promocionar mi alter ego? –pregunté.
Me miró extrañando y sin comprender.
-¿A qué te refieres? –inquirió, con un renovado entusiasmo en sus ojos. Eso era un sinónimo a “punto a favor de Jesus”.
-Bueno… YO no soy capaz de hablar con ella –comencé, explicando mi punto de vista-. ¿Y si desarrollo una personalidad alternativa, por decirlo así? ¿Alguien que sí será capaz de vivir en las calles sin necesidad de la ayuda de todos sus contactos? ¿Alguien que sea capaz de hablar con ella?

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 16: Fate?



Amelia se quedó mirándolo durante varios segundos, como si intentara recordar algo. El hombre terminó por concluir que no lo hizo, ya que dijo:
-Creo que necesito más información.
-Whatsername es el nombre de mi canción, y esa es la melodía que buscaba para mi canción –soltó él-. Es perfecta, es como si… como si tuvieras el lado de mí que hace las canciones, no sé. Tengo que llamar a los chicos…
-¿Qué? ¿Para qué? –inquirió ella, intentando superar la sorpresa, a la vez que él sacaba su celular. ¿Ella tenía la parte de Billie Joe que creaba todas sus canciones?
-Pues para ensayar la canción… Tendrás que ir para que me ayudes a sacarla… Sólo si quieres, claro –explicó, rápidamente.
-¡Claro que quiero! –exclamó ella.
Sólo que tengo un problema que no es nada pequeño que digamos… pensó ella.
-¿Cuál? –preguntó él, extrañado.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 15: No logic.



Amelia lo miró extrañado.
-¿Te leí la mente, aún estando como a más de un kilómetro de distancia?
Billie asintió, aún sorprendido.
-Esto tiene menos sentido cada vez, ¿sabes? –musitó él.
Silencio.
Las tripas del hombre sonaron repentinamente, sacándole una sonrisa a la adolescente. Ella también tenía hambre, pero había preferido no emitir ningún comentario al respecto.
-¿Qué tanta hambre tienes? –preguntó ella, aún con risa.
-Me comería un campo –confesó él.
Ella lo miró, alzando una ceja.
-¿No era una vaca? –inquirió.
-Sí, pero soy vegetariano, así que decir que me comería una vaca sería ir contra mis principios –se justificó él, haciendo que la muchacha soltara una carcajada.
-Ok, veré si hay alimento en este lugar.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 14: Everything will be alright.



Antes de lo esperado, Billie Joe ya se encontraba fuera del edificio. Un tanto nervioso, condujo hasta encontrar la zona de la cuadra en la que se le permitía estacionar, y bajó. Una vez en el vestíbulo del edificio, se percató de que no tenía idea de cuál era el departamento de Amelia. En su mente, maldijo.
Piensa... Sabes su apellido... Quizás el portero sepa en cuál número vive pensó.    Nervioso como estaba, se acercó al portero, quien se quedó mirándolo, instándolo a hablar de una vez por todas.
-Eh… Buenos días… -comenzó, preguntándose si la expresión del portero era porque lo había reconocido o porque encontraba totalmente ridículo el hecho de que se pusiera tan nervioso-. ¿Podría decirme el número de la familia Sanhueza, si fue…?
-Tercer piso, número 391 –soltó el hombre, bastante rápido. Fue el turno de Billie de quedarse mirándolo-. Llegaron la semana pasada, por lo que tenemos el número bastante a mano. Además… Inquilinos extranjeros, eso siempre es interesante.
-Muchas gracias –se limitó a contestar Billie, aún nervioso.
Decidido a relajarse, prefirió subir por las escaleras, en un intento de cumplir su decisión y de pensar qué decir en caso de que le abriera uno de los padres de Amelia… Mejor dicho, pensar en cómo contenerse en caso de que le abriera el padre. Algo le decía que apenas lo viera, la rabia del día anterior se saldría de su control.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 13: The Lawyer.



Llevaba en la ciudad casi un mes. Un mes que se había pasado volando. Un mes en el que sólo había tenido una preocupación en mente: ¿Por qué mierda no se llenaba el vacío?
¿Y por qué no podía dejar de pensar en ella?
Ustedes se preguntarán de quién hablo. Bueno, resulta que después de quedarnos todos dormidos drogados y bajo la lluvia, me despertó una tipa un poco menor que yo, zarandeándome bruscamente.
-Ah, estás vivo –me había dicho cuando abrí los ojos.
Y sin decir nada más, se fue, dejándome con la incógnita de quién era en la cabeza.
Doblé por una calle para terminar cerca del límite entre los suburbios y la ciudad en sí. Me daba igual. Todo en lo que podía pensar era en las muchas veces que había visto a la desconocida en la ciudad. La había visto cuando me tocaba a mí ir a comprar las provisiones para mi departamento y el de mi nuevo amigo, Tim (había sido él quien me había conseguido el lugar), la había visto cuando salía a comprar drogas para todos… Y la había visto en varias de mis caminatas nocturnas, como la que tenía ahora. Aprovechaba que la ciudad dormía para caminar solo, preguntándome si toda esta maravilla de la ciudad era real, preguntándome si realmente estaba vivo… Y, por sobre todas las cosas, pese a que intentara negarlo, deseando que la chica misteriosa me encontrara…

Eran las ocho y treinta de la mañana y Billie Joe se encontraba a la mitad de un solitario desayuno. Y, pese a estar muerto de sueño, un lado de Billie no dejaba de cuestionarse por qué sus sentimientos se encontraban divididos entre el miedo y la alegría.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 12: I swear that you'll be back.



Amelia entró al edificio, preparándose mentalmente para el momento en que tuviera que saludar a su padre. Esperaba que no hubiera visto por la ventana cómo se bajaba de un auto, ya que eso requeriría de más explicaciones de las que se creía capaz de responder.
-Buenas noches –la saludó el portero, sacándola de sus cavilaciones.
-Buenas noches –respondió ella, intentando que su voz no estuviese muy tomada.
Sin más, corrió al ascensor, donde apretó el botón del tercer piso. Para su desgracia, el elevador no tardó ni un minuto en llegar. Suspirando, bajó de él y atravesó el pasillo hasta la última puerta. Tomó aire, sacó la llave que había debajo del tapete, quitó el seguro de la puerta, volvió a dejar la llave bajo el tapete y entró a su casa. No se sorprendió al ver a su padre esperándola, furioso.
-¿Con quién andabas? –preguntó él, mirándola con rabia.
-Con nadie que te interese –musitó ella, en un intento de voz calmada. Estaba acostumbrada a que su padre le preguntara eso, aun si hubiese andado sola, mas no le era fácil mantener la tranquilidad que aparentaba.
-Vi cómo te bajabas de un auto –insinuó él.
-¿Ves que no estás tan ciego como parece? –ironizó ella, amargamente, pasando de largo, en dirección a su pieza.
Cosa que no fue ningún impedimento para su padre, quien la sujetó del brazo, fuertemente.
-¿Con quién andabas? –preguntó él, en un cruel susurro.
-¡Suéltame! –exclamó Amelia, en inglés, sin pensar. Su padre la miró con más ira aún: Odiaba que su hija le contestara en inglés- Perdón.
-¿No habrá sido el vago músico del que tu madre me habló o sí? –preguntó el hombre, sujetando el brazo con más firmeza.
-No es un vago. Y es un buen músico. –Amelia no sabía para que lo defendía, si sabía que eso no la iba ayudar.- Ahora... ¡Suéltame!
-No hasta que me digas dónde andabas con tu novio –siseó él.
La quinceañera empalideció.
-¿Novio? ¿De qué estás hablando? –inquirió, asustada. Su padre había tomado su amistad con Billie del peor modo posible- ¡Es sólo un amigo, no es mi novio!
-Ah, sí, sólo un amigo. ¿Por qué un hombre más de quince años mayor que tú te quiere como amiga? –masculló el hombre.
Averiguó lo que pudo pensó ella, intentando respirar con normalidad.
-Sí, es más de quince años mayor que yo, pero sólo somos amigos. No se me ha insinuado ni nada –le dijo Amelia, conteniéndose de gritar.
-¿Entonces qué hiciste con él todo el día? –inquirió su padre. Amelia no dijo nada, manteniéndose cabizbaja. Su padre tironeó de ella, para dejarla mirándolo a los ojos- ¡Responde!
Ella suspiró.

viernes, agosto 17, 2012

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 11: Can you read my mind?



-¿Y cuál es tu gran idea? –inquiría Billie Joe.
Tras llamarlos, Joey, Mike y Tré, habían vuelto a aquella salita con sofás que había fuera de la cabina de grabación. El último (a quien iba dirigida la pregunta) suspiró.
-Estas emociones se pasan al otro cuando los superan a ustedes mismos, ¿no? –musitó el baterista.
-Así parece –contestaron Billie y Amelia a la vez.
Fue el turno de Mike para suspirar.
-Esto no me gusta –comentó, estresado. Mike se desesperaba con facilidad, y ver que Billie y una niña casi desconocida para él pensaran lo mismo, lo desesperaba bastante.
-¿Crees que a mí sí? –preguntó Joey, quien seguía sin entender nada.
-Al menos ustedes no se marean cada dos segundos –musitó Amelia.
¿Por qué mierda tienes que sentir tantas cosas a la vez? pensó la adolescente, pensamiento que fue “oído” por Billie, quien se sobresaltó.
-¿Crees que yo siento mucho? Por favor, ¡me estás volviendo loco! Y no del modo figurado –masculló Billie.
-Hey, ¡cálmense! –exclamó Tré-. Mi idea es que cada vez que sus emociones se vuelvan demasiado para ustedes, piensen en otra cosa o repriman el sentimiento en sí.
-¿O sea que tu idea es que no podamos sentir NADA más fuerte de lo necesario? –susurró Amy.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 10: Helpless.



Abrió los ojos. No sabía cuánto tiempo había pasado inconsciente, pero a Billie el mundo le seguía dando vueltas. Le costó un poco darse cuenta que seguía en el suelo.
-Esto fue extraño –Mike sonaba lejano, mas el guitarrista logró enfocarlo y se dio cuenta que estaba bastante cerca, pero de espaldas a él.
-¿Al mismo tiempo? –preguntaba Tré.
Se sentó, y se dio cuenta que Amelia estaba en una situación similar un poco más allá, mirando hacia él. Billie le lanzó una mirada inquisidora, pero ella se limitó a negar con la cabeza, con una expresión de clara confusión.
-Sí, al mismo tiempo, y cuando papá se golpeó, ella lo sintió –contestó Joey.
Decidiendo que era hora de dar señales de vida, Billie preguntó, al mismo tiempo que la adolescente:
-¿Qué pasó?

lunes, agosto 13, 2012

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 9: Amy.



No podía creer que yo fuera tan estúpido.
Acababa de llegar a la ciudad y, obviamente, no tenía ni idea de a dónde ir. No sabía dónde encontrar moteles baratos y de mala muerte para dormir (mejor dicho, vivir), no sabía donde vendían droga (de la buena, que de la otra se encuentra en cada callejuela) y no conocía a nadie. La única vez que había estado ahí, había estado con Zack, uno de mis tantos “amigos”.
Pero si me ponía a pensarlo...
Entré el auto a un callejón y lo estacioné ahí, tras lo cual comencé a adentrarme por varias callejuelas; esa vez, sí habíamos comprado cocaína. Así que no sería muy difícil encontrar al sujeto de nuevo.
Y así fue. Me lo encontré al par de minutos. Me quedó mirando extrañado.
-Sal, por favor –pedí, en un susurro.
El hombre comprendió de inmediato. Metió una mano en su bolsillo y me pasó la bolsa con el poco de coca que venía por paquete. Tendría para un par de días con eso. Le pagué el dinero que me pidió y me dirigí a un callejón que quedaba en un punto medio entre mi auto y el sujeto.

domingo, agosto 12, 2012

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 8: These feelings are not mine.



-¿Y? ¿Cómo te fue? –me preguntó Tunny, sorprendiéndome.
Me encontraba tirado en mi cama mirando el interesantísimo techo. Acababa de llegar del psicólogo. Mi amiga debía haber entrado por su cuenta; después de todo, la puerta principal no tiene seguro; nunca lo ha tenido, mejor dicho.
-Digamos que descubrí como llenar el “vacío” –respondí, simulando las pertinentes comillas.
-¡Ya era hora! ¿Cómo se siente? –exclamó y preguntó mi amiga.
Obviamente, no entendí de qué mierda me hablaba.
-¿A qué te refieres? –inquirí.
-¿Cómo se siente no vivir con el vacío? –se explicó.
-¿Qué? No me he deshecho de él.
-¿No dijiste que ya no lo tenías? –Ahora era ella la que estaba confundida.
-No, dije que aprendí a llenarlo, pero no es lo mismo –respondí.
-¿Y por qué no lo has llenado? –inquirió, más extrañada y confundida aún.
-Porque para eso tengo que irme y estoy pensando qué necesito llevar a La Ciudad –contesté, con tono de obviedad.
La expresión de mi amiga no fue de las mejores. Puso la misma cara que habría puesto alguien al pisar mierda de vaca sin zapatos.
-¿Qué? –preguntó, cuando logró articular algo- ¡No puedes irte sólo para huir de tus problemas!
Lo más probable era que ella pensase que me iba para escapar de mis problemas familiares y de la falta de mis queridos hermanos. El “queridos” va sin sarcasmo. Realmente los extrañaba. Yo había sido el único imbécil que había preferido quedarme con mamá antes que irme con mi padre, posiblemente por algún extraño complejo de Edipo o por el simple hecho de odiar a mi padre más que a la hipocresía misma. O quizás Tunny pensaba que me iba para escapar de las miles de deudas que (supuestamente) tenía con traficantes. La verdad era que todas mis deudas estaban saldadas.
-Sí puedo, y no me voy para huir, me voy para encontrarme –contesté.
Ella me miró, sorprendida.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 7: Tales of a broken home.



Un buen rato después, rato en el que conversaron de diversos temas en el café, los tres amigos decidieron volver a la casa de Billie Joe. Estelle y Frankito estaban con sus respectivas madres, por lo que no había problema en que los chicos lo acompañasen, cosa por la cual Billie estaba agradecido, en especial porque sus hijos probablemente ya se encontraban en la casa de sus amigos, y no podrían distraerlo.
Tras lograr animar a Billie lo suficiente como para no pensar en sus problemas con Adrienne cada dos segundos, los muchachos se sentaron en el comedor para hablar de otro problema: Green Day. Ya llevaban unos dos meses grabando las mismas canciones incompletas, y eso se debía a que Billie no lograba inspirarse para componer una canción cómo corresponde. Mejor dicho, Billie no tenía en qué inspirarse. Así que, en lugar de muchas canciones sin melodía, el guitarrista sólo tenía acordes y melodías, acordes y melodías a los que nadie podía ponerles letra, ya que Mike sólo podía componer con Billie y  las canciones de Tré eran demasiado raras para eso.

Good Riddance (Ridding of you) - Chapter 6: Blue.



Este no es mi lugar, como Brad no es mi padre.
Mis “amigos” son unos hipócritas. No les importa nada que no sean ellos mismos. Bueno, ellos, su “felicidad” y el modo más barato de conseguir drogas. Al diablo los niños abandonados, al diablo la gente hambrienta. Al diablo todos, sólo importaban ellos.
-¿En serio no quieres? –me preguntó uno de mis “amigos”, tendiéndome un poco de cocaína. Negué con la cabeza.
-Paso –contesté. No andaba de humor como para aparentar que me agradaban.
-Andas raro –dijo la única persona que me caía bien: Tunny, una amiga de la infancia; habíamos abandonado el colegio juntos-. Ya no quieres hacer nada y apenas sí hablas. ¿Qué ocurre?
-Nada... Sólo... Es que... Éste no es mi lugar, Tunny –respondí.
-¿De qué hablas? –me preguntó, extrañada, curiosa y algo aturdida. Lo último era por la coca, obviamente.
-De que quizás éste pueblo de mierda no es para mí –musité.