Rest One of these days Simple Twist of Fate I'm not tere Suffocate Rotting Suffocate? Dearly beloved Hold On Wake me up when September ends Good Riddance (Ridding of you) Cigarettes and Valentines
Prólogo
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domingo, junio 19, 2011

Dearly Beloved - Comentario final actual (2011)

Increíble como uno crece en cuatro años. Esto fue escrito el 2007, y, pese a que en su momento encontraba que la historia era lo suficientemente buena como para terminarla y subirla entera, ahora me doy cuenta de lo pobres que eran tanto el argumento como el desarrollo de la trama en general. En fin, nada mal para una segunda historia, ¿no?
Bueno, una historia menos por re-subir, van quedando menos! Gracias a Ale por pasarme los words ayer :D

Dearly Beloved - Capítulo 14: Respuesta a la incógnita de los niños del hormiguero.

Me quedé mirando a mi “conciencia”, atónito.
-Tómate tu tiempo -me dijo, sonriendo. Tomó un reloj de arena de no sé donde y lo dio vuelta-. Despertarás cuando se acabe la arena. Si no sales de aquí apenas despiertes, será muy tarde.
            Se desvaneció en la nada, dejándome solo con mis dudas en esa extraña dimensión donde veía la casa de Denisse siendo consumida por las llamas. ¿Qué hacía? Me puse a pasear de un lado a otro, intentando despejar mi mente: De un modo u otro, uno de ellos moriría. Lo único que me quedaba era pensar razonablemente.
            Billie tenía dos hijos, una esposa, una vida y era mi mejor amigo. Denisse estaba completamente sola, con sus padres y su única razón de existir era... no tengo idea qué, supongo que su trabajo, pero era el amor de mi vida. ¿A quién salvaba?
            Si muere Billie, me quedo sin trabajo. De acuerdo, eso sonará egoísta y todo eso, pero estoy intentando pensar razonablemente. Además, era como mi hermano, lo conocía desde que tenía diez años y nunca nos hemos separado desde entonces.
            Miré el reloj de arena. Todavía queda bastante tiempo. Sin embargo, no puedo tomar una decisión de ese tipo así como así. Por lo que me puse a pensar de todos los modos posibles que podrían llegar a existir.
            Si yo fuera Billie Joe, no me perdonaría nunca el haberme salvado, dejando a Denisse morir en medio de la gigantesca bola de fuego que consumía el lugar. Billie se molestaría bastante conmigo. Si salvo a Denisse, no gano nada y Adrienne, Joey, Jakob, Estelle, Tré y todos me odiarían por haberlo hecho. Denisse ya no me amaba, no gano nada ayudándola.

Dearly Beloved - Capítulo 13: Lo que ocurrió a los diecisiete.

Junio - 1989
            Junio había llegado y Denisse Petrelli se hallaba aún sin tomar una decisión. ¿Qué hacer? ¿Seguir sus sueños o al amor de su vida? Intentaba no pensar en ello, intentaba poder quedarse con Mike sin que esa decisión se colase por su mente, pero no era posible. Había momentos en los que ella tenía una decisión clara, pero ésta cambiaba a cada instante.
            Mike no podía dejar de notar el estado en que estaba su novia. Ella no le había dicho nada a nadie, ni a Mike ni a Billie ni a Catherine ni a su familia. Todo el mundo se preguntaba que le ocurría a Den, que le ocurría a esa chica que solía ser tan risueña, esa chica que sólo se mostraba tal como era con una persona, con Mike Dirnt.
            Un jueves, poco antes de salir de vacaciones de verano, Denisse y Mike se encontraban paseando por los terrenos de la escuela.
-¿Qué te pasa? -le preguntó Mike, por enésima vez.
-Nada -dijo Denisse, apresurando el paso.
            Mike la tomó de la mano y la volteó, quedando cara a cara.
-Denisse, te conozco hace bastante tiempo, más que nadie diría yo, y sé que algo te pasa -le dijo Mike, mirándola fijamente con sus ojos azules.
-No me pasa nada, Mike -le dijo Denisse. No quería decírselo, la obligaría a ir y, si no lo hacía, sería un egoísta y no podría quedarse con él-. Y no me pongas tan cerca, nos van a ver.
            Seguían ocultándose. Llevaban un año y medio juntos y aún no rompían ese extraño pacto que habían hecho. No le iban a contar nada a nadie. O eso creía Denisse.

Dearly Beloved - Capítulo 12: Por qué me fui.

Mayo - 1989
            Hacía más de un año que estábamos juntos. Billie y Mike ya tenían los diecisiete, mientras que yo los cumpliría en agosto. A la banda le estaba yendo de maravillas, pese a que John creía que no era así. Más de una vez lo habíamos escuchado hablar con un amigo suyo respecto a si debía o no dejar la banda. Por mí que se fuera a la mierda, Billie y Mike estarían mejor sin ellos. De hecho, ambos se habían planteado seriamente la posibilidad de expulsar a John de la banda, pero les resultaba imposible, ya que era buen baterista.
            Las cosas entre Mike y yo no podían estar mejor. Realmente nos amábamos y ninguno de los dos creía que fuera sólo una cosa de adolescentes. Sin embargo, aún no nos atrevíamos a decirle una sola palabra del asunto a nadie. El problema era que otras de nuestro grado querían salir con Mike, pero él se negaba, por lo que habían empezado a cuestionarse otras cosas.
-Denisse... tú lo conoces más... crees que él... no sé... esté encaminado por otro lado... -me preguntó una compañera con la que nunca en mi vida había hablado.
-¡No! ¿Cómo se te ocurre? -exclamé de inmediato. Mi indignación la tomó por sorpresa, por lo que se limitó a encogerse de hombros y darse la vuelta.
            Mike también tenía sus problemas. Me contó que Billie Joe le había preguntado más de una vez respecto al porque no tenía novia. Se había visto obligado a mentir de que “no encontraba a nadie aún”.
            Mayo seguía avanzando y, a finales de éste, antes de que empezase junio, una noticia llegó para cambiarlo todo.

Dearly Beloved - Capítulo 11: ¡Feliz cumpleaños!

Agosto - 1988
            El diecisiete de agosto desperté muy temprano. Eran las vacaciones de verano y yo no podía tener más calor. Me miré al espejo y vi que mi camisón estaba completamente sudado. Fui al baño donde me di una corta ducha de agua helada y volví a mi habitación, donde elegí una corta falda y una polera de tirantes un tanto escotada. Me amarré mi largo cabello y bajé. Como lo supuse: Nadie en casa. Suspiré. Fuese mi cumpleaños o no, ellos saldrían de todos modos. Mi hermana estaba de viaje con un “amigo” en algún lugar cercano de California, mi padre estaba de viaje de negocios y mi madre estaba trabajando o algo así. Llegaría a eso de las diez.
            Fui a la cocina, me preparé un café y un pan. Acabé mi desayuno y lo deje en el lavaplatos. Ya lavaría la loza después. Planeaba tirarme en mi cama y mirar el techo; Mike probablemente estaría ensayando con Billie y John.
            Tocaron el timbre. ¿Quién sería? Me paré y me dirigí a la puerta. Abrí y casi me desmayé al encontrarme con Mike, llevándome una pequeña caja azul, con alguna joya dentro.
-Feliz Cumpleaños, Denisse -me dijo, dándome un abrazo.
            Sin separarnos, entramos y cerramos la puerta tras nosotros, para darnos un largo beso.
-Lo recordaste -murmuré, sonriente.
-Por supuesto -dijo con tono de obviedad. Me pasó la caja-. Espero que te guste
            Tomé la cajita y la abrí, ansiosa. Dentro había un collar del que colgaba un corazón alado de plata o similar. Me daba igual, era hermoso. Besé a Mike, en forma de agradecimiento.
-Gracias -le dije, con una sonrisa.

Dearly Beloved - Capítulo 10: No me dejes.

Miré el reflejo un par de veces más, parpadeando rápidamente, para asegurarme de que no fuese una ilusión o algo más. Debía serlo, ¿no? Es decir... ¿desde cuándo los reflejos son más “oscuros” que uno y te hablan?
-No puedes estar aquí... -murmuré.
-¿Quién dijo de que lo estaba? -dijo el reflejo-. O mejor dicho... ¿Quién dijo que tú lo estabas?
            Lo miré sin comprender. Me miró con cierta desesperación en su rostro y, para mi sorpresa, salió del espejo y empezó a caminar. Incluso su piel se veía más oscura que la mía, pero quizás sólo fuese un efecto de la ropa.
-O más profundamente, ¿quién dijo que estabas despierto?
            Volví a mirarlo, extrañado. ¿Cómo que no estaba despierto? Bueno, era lo más cuerdo que podría estar pasando en ese instante.
-¿Qué eres? -le pregunté, al no encontrar otra pregunta en mi mente. Después de todo, esto era realmente confuso.
-Algunos dicen que soy una voz, otros dicen que soy un grillo y otros me llaman simplemente “subconsciente”. Tú eliges -respondió, socarronamente.
-¿Y qué quieres? -le pregunté.
-Hablar de algo muy importante para ti: Denisse Harrison -me dijo, con una sonrisa malévola.
-¿Qué...?
-Recuerda, soy tu subconsciente, sé todo lo que pasa en tu cabeza. Ahora, te tengo una pequeña sugerencia que puedes tomar... es más, es lo que deberías hacer -me dijo.

Dearly Beloved - Capítulo 9: Oh, la amo, sigo soñando con ella.

No podía concentrarme en nada. Desde que supe que volvió que no podía pensar en nada más que en Denisse. Billie me preguntaba constantemente que me pasaba, mientras que Tré me comprendía y me decía, una y otra vez, que hablase con ella de una vez por todas. Sí claro... No hablaría con ella aunque fuese lo último que pudiese hacer en mi vida.
            Me seguía preguntando ¿valía la pena vivir así? No tenía amor, un amigo mío desconfiaba de mí, el otro me instaba a hacer algo en contra a mi voluntad y hacía bastante tiempo que no veía a Estelle, única razón por la que no acababa con mi existencia.
            El problema era que ahora no sólo me atormentaba despierto, sino también en sueños. Mi subconsciente me mostraba una y otra vez nuestros primeros momentos juntos, nuestros primeros meses y todo lo que ocurría en ellos. Esperaba no soñar con esas cosas ahora, ya que me estaba metiendo a la cama y mañana tendríamos que continuar con la grabación del nuevo disco. Me dormí enseguida.

Abril - 1988
            Tenía que cumplirle la promesa a Billie Joe de conseguirme a Al Sobrante como batería. El problema era que parecía no querer acceder a nuestra propuesta: Buscaba algo mejor. No se había quedado a escuchar nuestra presentación, por lo que no estaba enterado de nuestro éxito. Lo bueno, era que ahora cada vez que entrábamos al Gilman Street éramos reconocidos y cada vez que un grupo tocaba, nos pedían que subiésemos, a lo que nos negábamos debido a la falta del baterista. Mierda...
            Sin embargo, Billie Joe seguía componiendo, a lo que yo quedaba extrañado. Jennifer parecía realmente ser una fuente de inspiración para él... sí, habían comenzado a salir.

Dearly Beloved - Capítulo 8: Conozco a tus ídolos.

El lunes tuve que volver a la asquerosa rutina del trabajo. No tenía ningún caso en el que trabajar, por lo que me pasé el día haciendo técnicamente nada. El martes esto se repitió. Yo quería trabajar, quería ocupar mi mente para dejar de pensar en Mike. Sí, no podía sacármelo de la cabeza, debía admitirlo. Toda mi vida estaré arrepentida de haber accedido a bajar esa oscura noche.
            El miércoles mi hermana me pidió que por favor cuidase a Samanta, cosa a la que no me rehusé en lo más mínimo. Apenas saliera del trabajo, a las siete, tendría que ir a casa de mi hermana, donde me quedaría a dormir. Estaba más que acostumbrada, ella y su esposo solían salir juntos a comidas o cosas así. Esposo... Steven...
            Me contuve nuevamente de golpear mi escritorio. El día continuó sin nada interesante y a las siete un cuarto llegué a casa de mi hermana, en autobús. Conseguí escabullirme antes de la hora.
-¡Tía Denisse! -me gritó Sam, en cuanto me vio.
-Hola, Sam -la saludé con un abrazo. Mi hermana llegó con su esposo-. Hola Katrina... Kevin...
-Hola, Denisse -me dijeron al unísono-.
            Diez minutos después se fueron, tras dejarme cientos de indicaciones que yo ya sabía de memoria. Comenzamos a jugar cartas, nuestro pasatiempo, mientras conversábamos tranquilamente.
-Me preguntó si Green Day tocaría en mi cumpleaños... -dijo ella. La miré fijamente-. ¿Qué?
-¿Green Day? -le pregunté. Ella me miró desesperada.
-Tía, son mi banda favorita, ¿recuerdas? -me dijo, con tono de obviedad.

Dearly Beloved - Capítulo 7: Reencuentro y recuerdos.

No podía creer que el hombre con quien me había encontrado en la calle, con quien casi me besé, fuese Mike. Estaba tan cambiado que me resultaba imposible reconocerlo.
            La última vez que lo vi tenía el cabello castaño, estaba mucho más delgado, usaba ropa de color y me miraba con verdadero amor. Ahora tenía el cabello rubio claro, parado en todas direcciones, estaba un poco menos delgado y andaba íntegramente de negro, mirándome con verdadera sorpresa y algo más que no logré reconocer.
-Bueno, salúdense -dijo Billie, mirándonos extrañado.
            Maldije en mi mente. Tendría buenas intenciones, pero Billie sólo estaba complicando más las cosas. No tenía idea el porque me sentía tan incómoda al darle ese torpe beso en la mejilla, después de todo lo nuestro fue sólo una cosa de adolescentes, ¿no?
-¿Cómo estás? -pregunté con un tono que, afortunadamente, salió bastante realista.
-Bien ¿y tú? -preguntó él, con alegría. Yo no era capaz de encontrar falsedad en su voz. Quizás yo era la única que tomaba todo esto en serio.
-Bien igual -contesté.
            Volvimos al living de Billie Joe, junto a Tré. Reanudamos nuestra interrumpida conversación y comenzaron contar la historia de su banda y sus familias, en una forma bastante resumida.

Dearly Beloved - Capítulo 6: Whatshisface and Whatsername

Noviembre - 2007
            El sábado por la tarde, Billie Joe me llamó diciendo que nos juntaríamos al día siguiente en su casa. Yo no me negué ni dije nada, sería demasiado sospechoso. Un lado de mí me decía que le confesase todo lo ocurrido, pero no podía: Le demostraría que lo había traicionado, que le había mentido y que lo había reemplazado con nuestra amiga. Me quedé toda la tarde aburrido tirado en el sofá, dándole unas mil vueltas a todos los canales de televisión.


            La noche del sábado transcurrió más rápido de lo deseado y, antes de que me hubiese dado cuenta, ya era la fría mañana del domingo. Me levanté con menos ánimo de lo usual en mí (lo cual ya era bastante) y me di una ducha. Me vestí con la ropa de siempre, nada muy formal por ser domingo. Me miré al espejo. Llevaba un par de  jeans de color azul claro. Mi blusa era de un tono claro y mi cabello, que ahora estaba liso, lo recogí en un pequeño moño. Me puse un par de zapatos que solía utilizar y eran muy cómodos y bajé donde mis padres, para el desayuno.
            Mi padre es un hombre alto, robusto y de aspecto dominante, pese a que era bastante amable y generoso. Mi madre lucía estricta y así era. Fue criada sólo por mi abuela, que en paz descanse, que era más mandona y gritona que un general del ejército.
-¿Dónde andabas ayer, Denisse? -me preguntó mi madre, con su faceta controladora.
-Salí a caminar -contesté, sentándome a la derecha de mi padre. Mi madre iba a la izquierda.
-Algo me dice que te encontraste con alguien -dijo mi padre, mirándome fijamente.
-A decir verdad... sí -contesté. Tomé aire-. ¿Recuerdan a Billie Joe?

Dearly Beloved - Capítulo 5: En la oscuridad de la noche.

Febrero - 1988
            Juliet y Mike comenzaron a salir de inmediato y era sabido por toda la escuela. No me importaba, éramos sólo amigos. Sin embargo, ni Billie Joe ni nadie me creía.
-Admítelo, es extraño que seas su mejor amiga y no sientas nada de celos -insistía Billie Joe.
-¡Te digo que no siento nada por él! -exclamé, harta de la situación.
-¿Y quién dice que sí? Me refiero, a que como amiga, deberías sentir un poco de celos -dijo Billie, extrañado de mi reacción-. ¿Sientes algo por Mike?
-¡No! -le dije casi gritando.
            La verdad era que hacía un tiempo ponía en duda mi afirmación, que intentaba saliese sincera. Algo me impedía mirar a Mike con los mismos ojos de antes. Ahora se sentaba con Juliet, al otro lado del salón y, sin darme cuenta de lo que hacía, me encontraba a mí misma mirándolo embobadamente, cada vez que hablábamos me quedaba mirando fijamente el destello de sus ojos azules y la única forma de salir de ese trance era escuchando su voz, que funcionaba de “despertador”. ¿Qué me pasaba? ¿Me gustaba mi mejor amigo?
            De eso ni hablar, me repetía mentalmente una y otra vez. No podía permitirme eso. No podía permitir que un extraño impulso arruinase mi amistad con Mike.
            Comencé a dejar el asunto de lado, comencé a olvidarme de eso, pero debía admitir que había momentos en los que estaba segura que Mike me estaba mirando. Ahora estaba paranoica, genial. Estaba segura de que más del 50% de esas “miradas” que él me lanzaba eran producto de mi imaginación.

Dearly Beloved - Capítulo 4: Volvió.

Noviembre - 2007
            Me levanté, aún con sueño. No había dormido mucho la noche anterior. Comencé a recorrer mi casa, la cual ahora estaba tan sola como yo me sentía. Fui a la pieza de invitados, para ver a mi ex novia y me di cuenta de que Britanny ya no estaba. Suspiré, con total melancolía.
            Había logrado convencerme a mí mismo de que la amaba, tal como hice con todas mis novias desde que ella me dejó y se fue. No podía resignarme a estar solo el resto de mi vida, pese a haberlo intentando más de una vez. Siempre aparecía alguien, por quien yo sentía algo muy similar al amor y me dejaba llevar.
            Bajé a tomar mi desayuno. Un café y un pan, ¿qué más quería, aparte de amor? Desayuné en silencio. Después de todo, no había nada de que hablar ni nadie con quien hacerlo... hacía tiempo que no lo había. No desde que ella volvió a mi memoria, afectando mi relación con Britanny. Aún no entendía el porque había reaparecido. Hubo una época durante la cual ella no apareció en ningún instante por mis divagaciones. Durante esa época, fui más que feliz. No tenía preocupaciones, no había nada que pudiese arruinar mi felicidad. Estaba junto a Britanny, ella ya no me atormentaba. Pero un día, en una gira de Washington, me pareció verla en la calle. No me lo creí y lo dejé pasar, pero así volvió de inmediato a mi memoria.
            Fui al cuarto de baño, donde tomé una ducha. Envuelto en una toalla fui a mi habitación, donde me vestí. Nada elegante, sólo un pantalón negro con franjas rojas y una polera sin mangas, igualmente negra. Para ser famosos, yo y mis amigos nos vestíamos de un modo bastante sencillo.
            Volví a bajar, intentando buscar algo interesante que hacer. Nada venía a mi mente. Billie quería pasar el día con su familia y Tré debía estar durmiendo, eran sólo las doce del día. Prendí el televisor y empecé a recorrer todos los canales. Nada llamaba mi atención. Era todo tan aburrido... mi vida lo era, junto al mundo entero, por lo que no había nada que llamase realmente mi atención.

Dearly Beloved - Capítulo 3: ¿Amigos?

No podía creer que después de todos estos años nos hubiésemos encontrado. No podía ser.
-¿Cómo has estado, Denisse? -me preguntó él, quien se veía tan o más asombrado que yo.
-Bien, todo normal, ya sabes... -empecé.
-No, no sé -dijo él como si fuese obvio. Tenía razón. Hacía exactamente 18 años que no nos veíamos, que no hablábamos.
-¿Y tú cómo estás? ¿Hay algo o alguien especial en tu vida? -le pregunté. Realmente quería saber que había pasado con ellos. Maldición, ¿por qué no podía olvidar las cosas más fácilmente?
-Estoy bastante bien y sí hay alguien especial... ¿Recuerdas a...? No, te fuiste antes... -dijo él, confuso... y con razón, ni él ni nadie nunca supo por qué me fui-. Bueno, su nombre es Adrienne, estamos casados y tenemos dos hijos, Joseph y Jakob.
            Me mostró su anillo y me di cuenta, por lo poco que pude ver de su brazo, que estaba lleno de tatuajes.
-Wow, en serio, no puedo creer que hayas vuelto -dijo él, aún asombrado-. Pero cuéntame, ¿qué ocurrió cuando te fuiste?
            Enmudecí. Billie era una muy buena persona y sabía escuchar. Pude haberle contado todo. Estuve apunto de hacerlo, pero recordé el pacto secreto que habíamos hecho yo y él, el hombre a quien más quería olvidar, el hombre a quien más amé y que más odiaba.
-Prefiero no hablar de eso aún, Billie -le dije, con sólo un poco menos de ánimo.
            Parecía que quería insistir más con el tema, pero se contuvo. En cambio preguntó:

Dearly Beloved - Capítulo 2: Soledad y abandono.

Octubre - 1987
-Vamos, Mike... si igual lo vas a pasar bien -me decía Billie, desde la puerta.
-¿Cuántas veces tendré que decírtelo? No voy a ir -contesté por enésima vez, desesperado de tener que contestar de la misma forma cada vez.
            Debo ser el sujeto más raro del universo entero. Tengo quince años, soy popular y ese día era el baile de la escuela. Si no tengo pareja, Billie me consigue una. Y aún así, no quiero ir al maldito baile. Nunca he estado seguro el por qué no me gustan esos eventos, cuando a la mayoría parecen fascinarles. Debía ser por toda esa gente que era hueca, sin cerebro... totalmente vacía... no gracias, prefiero quedarme en mi casita okupa, pensé.
            El problema era que con mi amigo somos demasiados conocidos en la escuela, especialmente por ese grupo de gente que nos seguía a todos lados... especialmente por las chicas que seguían a Billie.
            Mis pensamientos se vieron interrumpidos por Billie, quien se aburrió del método calmado y comenzó a tironear de mí, sacándome de la cama.
-Irás o te llevo tal como estás -me dijo, amenazante. No pensaba ir a ningún sitio ese día, por lo que llevaba puesto un par de shorts y una camisa que era horrenda... y bastante cómoda.
-De acuerdo, me convenciste -le dije enojado-. Pero pobre de ti que le digas a una de tus amigas que bailaré o algo así con ella...

Dearly Beloved - Capítulo 1: Volvió a mi vida.

Mi vida era un asco. Me llamo Denisse Petrelli... o esa era mi nombre, ya que desde el momento que dije “Sí” en el altar me había pasado a llamar simplemente Sra. Harrison, aunque eso había sido hace muchísimo tiempo. Hacían ya cinco años que me había divorciado de un corto matrimonio que duró dos.
            Mis relaciones amorosas tendían a no durar y, a mi pesar, debía admitir que era mi culpa. Mi culpa y la de un fantasma, de un recuerdo que luchaba por prevalecer por sobre mí, pese a que lo único que quería hacer era olvidarlo. Era tal mi deseo de dejarlo atrás, de continuar con mi vida, que hasta conseguí olvidarme de su rostro, sus gestos, su voz, su... todo. De lo único que no me pude deshacer, fue de su nombre, un nombre que tenía grabado en mi mente como un tatuaje
            ¿Dónde había quedado esa joven que andaba feliz y sonriente por la vida? ¿Realmente había existido? ¿O era tan sólo un juego de mi imaginación, un sueño en el que todo era como yo realmente quería que fuese? Pero no, ese yo existió alguna vez y no había vuelta atrás para borrarlo de la memoria de quienes me conocieron... si es que me recordaban, cosa que dudase fuese así. Lo más probable es que todos ellos, al contrario de mí, tuviesen una vida de la que preocuparse... una familia que alimentar, un hijo con quien jugar... yo solo tenía un maldito trabajo, nada más.
            Seguía caminando por la Telegraph Avenue, en Oakland. Nunca creí que volvería a mi ciudad natal y mucho menos por voluntad propia. Todo gracias a mi querido divorcio, en el que Steven ganó justamente la casa. Después de todo, se lo debía... yo lo había hecho sufrir demasiado. Viví con una amiga estos últimos cinco años, pero ella se casó e iba a mudarse. Yo no tenía suficiente dinero como para mantener una casa por mi cuenta. Así fue como con treinta y cinco años de edad volví a vivir a la casa de mis padres, de la cual había “escapado” hacía tanto tiempo.

Dearly Beloved - Prólogo.

Un niño pequeño iba camino a la escuela, bastante apurado. Como de costumbre, se había quedado dormido. Odiaba la escuela y lo único que realmente lo motivaba para ir ese día era el extraño proyecto que les habían encomendado y que, si no llegaba a tiempo, Lucifer iba a matarlo.
-Dios, ¿cuántas veces más tendrás que llegar tarde? -le dijo la profesora.
-Perdón, señorita -contestó el niño. Fue a sentarse junto a su compañero.
            Lucifer ya estaba enfrascado en su extraño trabajo. Consistía en una especie de hormiguero, sólo que en lugar de hormigas, tenían seres creados por ellos mismos. Fue bastante complicado, pero al final entre ambos habían creado una especie de universo, con su propio tiempo, leyes de física y creencias, a las cuales habían bautizado como religión. Dios, el niño, sólo quería un lugar tranquilo, pero Lucifer tenía razón: Ese universo era bastante aburrido. Había un planeta lleno de idiotas que creían que ellos eran especies de superhéroes y no les importaba que lo hiciesen. Les encantaba la idea de que algún día se dieran cuenta de que esos superhéroes son sólo un par de niños pequeños que no tenían nada mejor que hacer en clases.
-Muy bien niños, hoy día deberán hacer una especie de experimento con su trabajo -dijo la maestra.
            Los niños se pusieron a trabajar. Lucifer y Dios comenzaron a discutir como de costumbre.
-Yo digo que pongamos a prueba de que quien crea a un humano mejor -propuso Lucifer. Dios aceptó. Siempre había querido demostrarle a su compañero de que era capaz de hacer mejor las cosas.
-Está bien -dijo Dios-. Yo creo a una mujer y tú a un hombre, ¿ok?
-De acuerdo. Pero ¿Dónde los ponemos? -dijo Lucifer-. Quiero decir, ¿en la tierra o en otro sitio?
-Yo voto por la tierra, son más incrédulos y nuestras creaciones pasarán desapercibidas -dijo Dios.